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Cuando lo que quiero ser no puede ser
By Allison | January 30, 2008
Decidir qué profesión estudiar es totalmente complicado, para la mayoría es una decisión que lleva meses y hasta años e inclusive es necesario elegir erróneamente para luego darse cuenta y descubrir decididamente lo que uno quiere ser por el resto de su vida. La difícil elección de elegir la profesión que nos va a dedicar la vida y que seguramente va a definir nuestro futuro se nos complica harto. Pero hay sin embargo, quienes ya saben lo que quieren estudiar con anticipación, y tiene la suerte de estar seguros y dedicar todo su esfuerzo a ello, sin embargo también están los que saben lo que quieren estudiar y tienen todo el entusiasmo y la ganas de dedicarse a determinada profesión, pero tienen un gran problema: la profesión o actividad que desean realizar por el resto de su vida, no es aceptado o bien visto por sus padres. El no contar con la aprobación de quienes seguramente nos ayudaran en el largo proceso y en los gastos que implican llevar acabo un estudio, se presenta como un grave problema, muchas veces difícil de solucionar.
Tengo un hermano de quince años, acaba de concluir sus estudios escolares y esta por ahora en la difícil experiencia de elegir su profesión, al término de la escuela no le preocupaba qué estudiar y no le preocupo mientras estaba todavía en grados iniciales de la escuela, pero ahora que ha llegado el momento de tomar la decisión, las opciones y las oportunidades rondan seguramente su memoria hasta llegar a marearlo y llenarlo de indecisión. La situación por la que pasa ahora mi hermano fue muy similar a la que pasee yo y ala seguramente la mayoría pasó a esa edad. Muchos sabemos lo que nos gusta y para lo que seguramente somos buenos, muchos consideramos nuestras actitudes, nuestras cualidades y nuestras características comparándolas con los requisitos que el perfil para determinada profesión exige, de en este punto pocas veces nos sincerizamos y decidimos si en realidad queremos estudiar algo para lo que tenemos todas las características, pero que no nos apetece tanto, entonces ponemos dos interés de por medio: analizamos nuestras posibilidades desde el punto económico y desde el punto del verdadero gusto.
Surge un gran inconveniente cuando la profesión o actividad que se quiere seguir no cubre las expectativas del medio, por ejemplo, tengo un amigo que desde pequeño decidió que de grande iba a estudiar literatura, que iba a ser escritor y vivir des escribir y escribir novelas, la realidad lo alcanzó a la edad en que ese sueño debía hacerse finalmente realidad, y la realidad llegó a su vida con problemas porque sus hermanos todos, eran médicos, por tradición todos en la familia estaban dedicados a alguna rama de la medicina, incluyendo a su padre, y todas las esperanzas y anhelos de la familia estaban puestos en que él también se inclinara por dicha profesión. Cuando hizo real su deseo a su padre, las discusiones y los desacuerdos surgieron de inmediato, ante tanta insistencia sus padres lo amenazaron con quitarle el apoyo económico. Mi amigo tuvo que ceder y dejar de lado su deseo de ser literato y dedicarse ala medicina por unos años, a media carrera decidió finalmente abandonarla y dedicarse a lo que le gustaba: escribir. La profesión no era bien vista por sus padres ni por nadie de su familia porque no le veían posibilidades de surgir y de mantener una vida de alto nivel con esa profesión, además de romper con la tradición profesional de la familia. la educación que llevó por años sin motivación alguna, dio paso a su verdadera vocación.
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